viernes, 15 de mayo de 2009

MEDIALUNAS

Desperté cuando faltaban escasos minutos para aterrizar. Por la ventanilla del Boeing 747 que me llevaba desde Madrid, contemplaba el serpenteante estuario del Plata y los verdes campos que lo circundaban. De inmediato me embriagó la nostalgia de mi infancia; los partidos de fútbol en la calle, los veraneos en Mar del Plata o Miramar y la incertidumbre sobre cómo habría tratado el destino a mis antiguos vecinos y compañeros de colegio. Apenas había trascurrido un año desde mi última visita pero en cada regreso me asaltaban los mismos recuerdos y similares preguntas, con un deje de culpabilidad por mi exilio europeo. Sin embargo, este viaje no tenía nada de sentimental, sino un significado mucho más preciso. Aparentemente, venía a presentar mi nuevo libro de cuentos pero la esencia era otra: traía una sentencia, una sentencia formulada hacía mucho tiempo y cuya ejecución no aceptaba más dilaciones.
Tras recoger mi escaso equipaje, fui abordado por una morena hermosa, alta, de cuerpo vigoroso, ojos verdes y largo cabello castaño ensortijado a la que no me hubiera importado conocer en cicunstancias más propicias.

- soy la sobrina de Moshé – se presentó extendiéndome una mano nervuda de dedos fuertes y largos.

Nos dirigimos al estacionamiento, subimos a su auto y pusimos rumbo a la ciudad.
- agarrá un sobre que hay en la guantera – me ordenó
Obedecí y comprobé que contenía unas fotos, unos informes de las rutinas de mi objetivo y un vial de un líquido incoloro además de una jeringuilla.
- Moshé, confía mucho en vos por lo que parece – dijo con un evidente toque de celos y desconfianza
- El Viejo (lo llamábamos así desde siempre debido a su prematuro encanecimiento) siempre se portó bien conmigo y no podía decirle que no a este acto de justicia tardía - expliqué
- ¿por qué te eligió a vos precisamente?
- Bueno, Moshé ya pasó al retiro, así que no podía organizar esto por vía oficial….por otro lado, además de la estima mutua que nos tenemos, habrá considerado las cicunstancia de mi viaje para presentar mi libro, mi pasaporte español, mi apellido de escasas reminiscencias judías y….mis llamémoslas “habilidades letales”

Sonrío vagamente, dejando ver unos dientes blancos y perfectos que añadían un plus de atractivo al que ya evidenciaba la armoniosa ecuación de su rostro. Como si esa sonrisa fuera un punto de inflexión, el resto del viaje transcurrió en una atmósfera más distendida, hablando del tiempo, los políticos argentinos, la situación en Oriente Medio y la crisis internacional. Cuando llegamos a la puerta de mi hotel lamenté que el viaje no durara más pero como dijo no sé quién: “la suerte no dura” y la mía parecía que iba por direcciones ajenas a tan agradable compañía.

- Be hatzlajá ¡ – se despidió de mí, con dos besos

A lo largo de los tres siguientes días pensé bastante en ella, presenté mi nueva obra y dediqué el resto del tiempo a verificar los movimientos del futuro difunto. Era un nonagenario que vivía en Villa del Parque en compañía de su esposa y dos personas de servicio. Había sido presidente y fundador de la principal empresa fabricante de componentes eléctricos de la provincia: Electrocomp, que ahora gestionaban sus dos hijos, y en su cédula de identidad figuraba como Adolfo Montalbán, natural de La Plata. Sin embargo, su nombre originario era Maris Vitolts, natural de Riga, antiguo comandante de las SS letonas y responsable de la muerte directa de miles de judíos, entre éstos, los padres y abuelos de Moshé, mi viejo jefe. El antiguo criminal llevaba una existencia sosegada, tranquilo de creerse a salvo de la larga mano del Mossad después de tantos años de protección tácita por parte de Perón y los sucesivos gobiernos militares que mal gobernaron a la Argentina. Ahora, con 91 años, aunque aparentaba una década menos, hacía una vida de lo más normal, como cualquier persona que no llevara sobre su conciencia asesinatos masivos; recibía la diaria visita de sus hijos, jugaba con sus nietos, confraternizaba con los vecinos y todas las mañanas salía a las 10 en punto a comprar el diario para, a continuación, leerlo sentado en un banco del inmediato parque.
Tras esos tres días de comprobación, todo quedó decidido para la ejecución. A eso de las 9.30 de la mañana siguiente llegué a su barrio, transportado por un taxi que había tomado en Rivadavia al 500. Entré en un bar cualquiera a tomar un café y me metí en el baño para preparar la inyección letal. Luego, caminé lentamente hasta el parque y tomé asiento en un banco alejado de los que él utilizaba habitualmente pero desde donde podía observar el kiosco. Como un reloj, el anciano compró el diario y se sentó a leerlo a unos treinta metros de donde yo me encontraba. Con calma, terminé mi cigarrillo y me dirigí hacía él. A escasos dos metros, extrajé cuidadosamente la jeringuilla del bolsillo y observé el entorno. Todo parecía en orden y el momento había llegado: me puse detrás del robusto letón y tapándole la boca mientras aferraba fuertemente su cabeza introduje la aguja en la hendidura de su nuca:

- Esto es de parte de tus víctimas de Letonia – le dije al oído

Casi instantáneamente se deslizó inerte por el banco mientras yo abandonaba el lugar sin el menor contratiempo. De nuevo en Corrientes (esquina con Callao), me senté en un Café donde leí el diario y tomé un par de desayunos. Matar cabrones siempre me abría el apetito y, en Europa, esas media lunas no se consiguen…

30 comentarios:

Makiavelo dijo...

Maestro, se agradece que hayas vuelto del letargo.

Saludos.

Carlos Paredes Leví dijo...

Makiavelo:
Es que tú eres muy agradecido....
Un saludo (volví el miércoles)

Arantza G. dijo...

Madre mia, qué fuerte has regresado. Has cambiado el tono radicalmente.

Siempre he pensado que hay que tener mucha sangre fría para hacer esas cosas.
No sabía yo que la venganza diese hambre...
Se me ha puesto la carne de gallina.
De todos modos; a todo cerdo le llega su San Martín.
Besos

olhodopombo dijo...

mas como foi rapido,,,
teria que ser algo que o matasse lentamente e ele vendo todo o terror praticado por ele...

Carlos Paredes Leví dijo...

Arantza G:
Es que las historias surgen y llegan a mí sin ser invocadas. Esto hace que sean dispares...
Desgraciadamente, no a todos los cerdos les llega su día y no pocos, mueren tranquilos en sus camas enriquecidos a costa de las víctimas.
Un saludo.

Olhodopombo:
Sí, pero matarlo lentamente es mucho más complicado....
Un saludo.

Isabel chiara dijo...

Parece que andamos de vigilia. A este tipo le dieron lo que se merecía, para qué andar pensando que leyes superiores harán justicia cuando los hechos demuestran que nadie se quiere pringar en poner las cosas en su sitio. Mejor mirar hacia adelante, al futuro, sin comprender que el futuro se hace con los restos del pasado, y si éstos están podridos mal futuro espera.

Muchos se libraron, y los que no lo hicieron tampoco pagaron en exceso tanta aberración cometida. Tu personaje tiene todos los visos del héroe.

Besos

Makiavelo dijo...

Regreso con más tiempo que ayer.

Uno siente cierto regusto al leer el texto, tal vez sea porque comprenda que el viajante se siente satisfecho por la misión cumplida.

¿Me pregunto cuantos de estos pájaros siguen aún con vida?.

Saludos matinales.

Agustin dijo...

En Letonia, Estonia y Lituania hay un resurgimiento del nazismo. Es algo que da escalofríos. Los jóvenes admiran a los nazis y sostienen que la historia ha sido tergiversada y los rusos jamás ganaron la guerra. Y reparten folletitos con svástikas en la entra del metro. Yo lo rechazé impulsivamente, pero pienso que debí haberlo aceptado para guardarlo como documento. ¿No podríamos mandar a su héroe allá, Carlos?

Carlos Paredes Leví dijo...

Isabel Chiara:
Muchos se libraron porque escaparon ayudados por potencias que, en su día, no movieron un dedo por las víctimas. Perón, el Vaticano y la Cruz Roja fueron Odessa.
Un saludo.

Makiavelo:
Supongo que cuando uno ejecuta un acto de semejante índole, se queda con cierto sabor agridulce que, a medida que pasa el tiempo se va tornando más dulce que agrio.
Ya deben quedar pocos con vida, aunque sólo sea por cuestiones de edad.
Un saludo.
La idea me surgió de pronto, leyendo una noticia sobre Demianjuk.

Agustín:
Sí, estaba al tanto de los valores morales que rigen en las repúblicas bálticas. No sólo reparten svásticas sino que también hacen desfiles y erigieron algún monumento en honor de las SS letonas. Un verdadero asco.
Un saludo.

Una ET en Euskadi dijo...

¡Dios Levi!¡Miedo me das! ¿Serías capaz?...estee...suena tentador.
Al principio pensé que ibas a ayudar a morir a moshe,al mejor estilo "Mar adentro" pero esto es...too much

Remembranza dijo...

91 años! La maldad pareciera ser interminable...
Yo a este viejito me le hubiese parado detrás y sin que me notara BUAH! ahí nomás caía seco el cabrón jaja!, limpito y sin huellas.
Muy bueno, pero me dejaste todas las pistas para que te atrape jaja
Buen finde, un abrazo

Carlos Paredes Leví dijo...

Una ET en Euskadi:
Más de una vez pensé si sería capaz de hacer algo así. No creo que tenga aptitudes para una ejecución de ese tipo pero de sí de sobra para ser colaborador. Tipos como ése letón (un auténtico mamzer) no despiertan mi piedad.
Un saludo.

Remembranza:
Mala hierba es dura de morir....
Me hiciste recordar cuando el Mossad secuestró a Eichmann en Buenos Aires. Entonces, algunos pusieron el grito en el cielo por la acción de los comandos pero nunca se les movió un pelo por saber que semejante escoria vivía en su país.
Yo confío en vos, así que estoy tranquilo. Por otro lado, en ningún momento dije mi nombre....
Un abrazo.

olhodopombo dijo...

um nojo mesmo verificar que povos tão insignificantes deem significancia a coisas tão cheias de asco, como o nazismo.

ana dijo...

Desconocìa sus dotes de agente vengativo.
Pero ni aún desempeñando esa oculta misiòn reivindicativa de la lesa humanidad ,su vanidad no se priva de coquetear con morochas de "lungas gambas",ojos verdes etc etc..Se siente todo un James Bond ,no?
IMPRESIONANTE RELATO ,como me hubiese gustado pasar por allì y verlo seco al viejo cruel.
Esoy bastante impresionada con el suicidio de un viejo amigo ,lo encontró ahorcado su esposa e hijo en su estudio.Una historia para argumento cinematográfico ,un obsesivo del idealiamo polìtico -con una patología previa -que mimetizó en la figura del caudillo fundador de su partido.

Pradero dijo...

Yo pensaba que la jeringa era para "vacunar" a la morocha. Que decepción! jajaj.

Buenísimo tu relato, Charles, me sentí en la piel del sicario.
Saludos.

Anónimo dijo...

Carlos,

Salio hace poco el libro "La verdadera Odessa" que describe como algunos nazis pudieron llegar hasta Villa del Parque, como este de su historia.

Buena historia.

Saludos

Haim

Carlos Paredes Leví dijo...

Olhodopombo:
No me pregunte porqué pero, parece que tiene que ver de todo en el mundo, incluso nazis y amigos de éstos...
Un saludo.

Ana:
Es que la cercanía de la muerte, aunque sea la ajena, despierta nuestros instintos más básicos y mucho más cuando una morena de buen ver anda por los alrededores...
Lo que cuenta de su amigo resulta muy cinematográfico y literario. Yo, conocí a un señor que luego se suicidaría, que era una de las personas más alegres y simpáticas que conocí (quién sabe qué procesiones llevaría por dentro...).
Un saludo.

Pradero:
Me alegro que te gustara.....la morocha, digo (y eso que ni la llegaste a ver). Es curioso, y agradable, que todos vosotros empatizaráis con el ejecutor..
Un saludo.

Haim:
Sí, de un tal Uki Goñi (un norteamericano hijo de argentinos). Por otro lado, estos días pasados leí "Una llama misteriosa", de Philip Kerr.
Un saludo.

Fedora dijo...

La venganza es el placer de los dioses dicen ... pero la verdad que aunque nadie tiene derecho a juzgar a nadie, porque todos tenemos nuestra parte oscura, este tipo de personas no merecen llegar al punto a que los dioses lo juzguen.

Yo no se si podría tomar justicia por manos propias, lo que si estoy totalmente segura, que me daría hambre.

Veo que cambió el trasfondo de los relatos, pero los encuentros con sus morochas siempre están presentes.

Un saludo.

Carlos Paredes Leví dijo...

Fedora:
Estos cabrones suelen tener más suerte de la que se merecen y, con harta frecuencia, viven cómodamente hasta su encuentro con el Más Allá.
Yo tampoco sé si me tomaría la justicia por mis manos pero, en casos así, no siento ninguna pena.
Los relatos salen con independencia de mi voluntad. Lo único en lo que aún decido, es en poner una mina de buen ver; a veces morochas, a veces rubias....un día de estos a ver si pongo una pelirroja.
Un saludo.

©Claudia Isabel dijo...

Que historia!
creo que alguna vez todos fantaseamos con la idea de la inyección letal para hacer desaparecer genocidas del mundo...fijate los que todavía circulas por nuestras calles tan campantes!
Un gusto leerte
Abrazo

ana dijo...

Carlos:como habìa pocos asesinos en Argentina llegaron los más indeseables nazis.
Francamente no se donde estaba la polìcìa ,de casualidad no nos azotaron a nosostros puès llegamos media hora despuès del suceso.
La gente estaba indignada ,ver azotar a las personas impunemente es algo que no se borra jamàs de la mente.
La tranquilidad de la asquerosa mujer y el asqueroso sujeto que vi en un auto policial-conversando como si nada pasara-me sublevò y se lo dije a la policìa.
PRIMERA VEZ QUE UDS PONEN DOS SUJETOS PELIGROSOS JUNTOS SIN ACOMPAÑANTE POLICIAL EN LA PARTE DE ATRAS DEL AUTO POLICIAL.ES CURIOSO NO?.
Al cana no le gustò nada.

Carlos Paredes Leví dijo...

Claudia Isabel:
Por suerte, son pocos los que andan tan campantes por las calles porque, el tiempo avanza inexorable y deja todo atrás, incluido esta escoria.
De todas formas, no estaría mal acercarles el Más Allá a los que aún andan libres.
Un saludo.

Ana:
La policía estaría coimeando en la esquina, que es para lo único que sirve la policía argentina. Yo siento una enorme repugnancia cuando veo esos uniformes azul marino enfundados por corruptos y malparidos. Me dan naúsesas.
Un saludo.

TortugaBoba dijo...

Me sorprendiste con este relato. Yo pensaba que venía a hacerle la eutanasia a un amigo (ingenua que es una). ¿Un parque no es un tanto peligroso? Bueno, seguro que con tantos libros de novela negra encuentras una salida a esta pregunta. Por cierto: ¡deja de ver películas policíacas! :P
Besoooooooo

Carlos Paredes Leví dijo...

TortugaBoba:
Una eutanasia a un enemigo...
Un parque es peligroso ? No lo había pensado, a no ser que te refieras a los pederastas que andan rondando por la zona de los toboganes...A éstos también les haría una eutanasia.
Un saludo.

TortugaBoba dijo...

Normalmente los que quieren morir y no pueden hacerlo ellos mismos, acuden a íntimos amigos.
En cuanto a lo del parque, me refería a que es un lugar muy público, y que alguien podría ver al justiciero.
Beso.

Carlos Paredes Leví dijo...

TortugaBoba:
Personajes como este criminal letón también tienen amigos y son queridos por su esposa e hijos.
El ajusticiamiento fue rápido y limpio y mucho más sencillo de realizar en ése parque que en otro escenario. Colarse en la casa sería más complicado.
Un saludo.

TortugaBoba dijo...

Yo no pensaba ir a cargármelo a su casa, ¡¡eso sí que es un peligro!! :P

Miguel Baquero dijo...

Es decir, que debería tener 21 o 22años para la época del nazismo. Seguramente no queden ya muchos vivos de aquel tiempo. Quizás este personaje ficticio sea el último. Estaría bien que hubiera una lista de los que, de un modo u otro, se escaparon impunes y fueron a acabar sus días tranquilamente en Sudamérica... o en las Canarias, donde también se escondieron bastantes.

Carlos Paredes Leví dijo...

TortugaBoba:
En qué habías pensado ? En atropellarlo con un coche ?.
Un saludo.

Miguel Baquero:
Algo más de 21 o 22 (fíjese que Demianjuk tiene ahora 92) y la narración no especifica si el ajusticiamiento tiene lugar éste año o hace 5, por ejemplo.
En Sudamérica, en Canarias, en Alicante, en Alemania, en UK, en USA, etc. Lamentablemente hubo no poca gente poderosa que les ayudó a escapar e iniciar nuevas existencias.
Un saludo.

TortugaBoba dijo...

OYe, pues lo del coche no me parece mala idea...