domingo, 14 de septiembre de 2008

FLAMINGO'S: ALBERGUE TRANSITORIO

Apenas entramos en el telo, me empecé a sentir culpable. Culpable de no sé qué, porque estaba separado, no debía plata a nadie y la mina que me acompañaba venía conmigo por voluntad propia. Pero así son las culpas, indisciplinadas y pendientes de nuestras flaquezas o disfrute para saltar a escena. Las llevamos inoculadas desde la infancia por nuestros padres y no logramos desprendernos de ellas.
A golpe de pura voluntad reforzada por una vigorosa erección, me adentré en la pieza alquilada en lugar de salir corriendo. Nos desnudamos, nos besamos y nos metimos en la ducha. No había prisa, porque ni a ella ni a mi nos esperaba nadie así que no nos entretuvimos en caricias sumergibles sino que cubrimos el trámite del aseo como un paso previo al posterior desfogue sobre la cama. Un par de polvos después, con un discreto intermedio en el que tomamos champán, estábamos durmiendo sin abrazarnos, espalda contra espalda, expresando corporalmente que el sexo es sólo sexo y los gestos íntimos de calado más profundo y habitualidad estaban fuera de tono entre dos casi desconocidos como éramos nosotros. Cuando desperté, ella aún dormía: boca abajo y con una manos tapadas por la almohada. Fui al baño, me metí bajo el agua y tomé la decisión de largarme de ahí antes de que ¿Berta? Sí, Berta, abriera los ojos y me pidiera que desayunáramos juntos. Sin embargo, al volver junto a la cama, sus formas bronceadas resaltando sobre el algodón blanco de las sábanas prendió mi mirada y encendió mi deseo matutino. Me acosté a su lado y comencé a recorrer su espina dorsal con los labios hasta que escuché en ronroneo que me alentó a continuar mi avanzada en pos de un nuevo asalto antes de la despedida.
Un rato después, durante el desayuno, la miré con atención, y me di cuenta de que encerraba un atractivo de mujer madura y castigada que asomaba más allá de los efectos de la gravedad sobre sus pechos, las bolsas que tenía bajo los ojos o los discretos surcos de unas prematuras patas de gallo. Era del tipo de mujeres que no sonreía con frecuencia y esa economía expresiva me hacía pensar en una predisposición al pensamiento sostenido y una sabiduría vital. Además, de sus ademanes y su lánguida mirada tristona se emanaba un halo de misterio y exotismo que aumentaba mi atracción erótica por ella. Fue entonces que comprendí que me gustaba, y comencé a alimentar la esperanza de que ojalá fuera más que un simple polvo, como si en mi interior se hubiera activado un mecanismo que me hacía más sensible de lo habitual o como si intuyera que esa mujer escondía grandes sorpresas.

Al despedirnos, con un beso en la mejilla, le entregué una de mis tarjetas y me sinceré antes de que subiera a un taxi y partiera de mi vida.

- No sé si esta noche significó algo para vos o no pero, me gustás y me encantaría que me llamaras

No dijo nada. Me dedicó una enigmática sonrisa a través de la ventanilla y desapareció entre el tráfico.

28 comentarios:

Anónimo dijo...

Carlos,

Y en que basa este personaje su interes en Berta? Parece que aparte de ciertos fluidos, no se intercambiaron palabras ni ideas, ni pensamientos ni nada.

Pero bueno, muchas novelas e historias sobre romantica, tanto ficticias como reales, se han escrito solo basadas en la atraccion sexual, condicion algo necesaria pero definitivamente no suficiente para la felicidad duradera.

Las descripciones de emociones y lugares me sigue pareciendo lo mejor de sus historias.

Saludos, y que le vuelvan las musas.

Haim

Carlos Paredes Leví dijo...

Haim:
En primer lugar, me alegro de volver a saber de usted.
En cuanto a lo demás, se supone que sí charlaron algo; cuando se conocieron y en el trasncurso del desayuno. Sin embargo, hay algo que trasciendo eso y que también va mucho más allá del mero intercambio de fluidos. Él intuye algo en ella. La mira y ve más allá de lo que se muestra.
Le confieso que, a mí, me ha pasado sentirse atraído por mujeres a partir de su semblante. Y no me refiero a que estuvieran muy buenas o no, porque eso es una frivolidad que me supera. Sino porque, alguna vez intuyo algo que se asoma mínimamente para quien sepa observar (como si fuera un iceberg que esconde la mayor parte bajo las aguas). Quizás todo es más sencillo que esto y se deba a algún tipo de emanación química o algo así. De todos modos, a mí me gusta darle un toque más literario y enigmático.
Un saludo.

Churra dijo...

Mira , de lo mas romantico que has escrito, me gustaria pensar que ella coge un taxi, que tambien se quedó prendido algo inexplicable en esa noche,que le darávueltas a esta trageta en las manos mil veces, que no te llamará porque es absurdo.
Soy una romanticona.
Un beso

Carlos Paredes Leví dijo...

Churra:
Y si llama ?
Todos sabemos que las mujeres no llaman pero....a lo mejor hay de verdad singular en ella y una de las múltiples formas en que ésta singularidad se manifiesta, es que ella sí agarra el teléfono y marca el número, anteponiéndose a tabúes de género.
Un saludo.

Peggy dijo...

Que llame o no depende de su madurez vital y de las esperanzas que tenga de relacion con el desconocido ....nunca se sabe ....por jugar no pierde nada ...luego se vera ....

Saludos

Carlos Paredes Leví dijo...

Peggy:
Sí, eso suena muy esperanzador pero todos sabemos que, en la realidad, ellas nunca llaman....
Aunque quién sabe, tal vez ella sea distinta. O no...
Un saludo

Mavi dijo...

¿Cómo que ellas nunca llaman??? Eso depende, primero sopesará lo que puede perder o ganar, y supongo que se decantará dependiendo de su experiencia vital.
Desde luego, que si fuera yo y me hubiese tocado mínimamente la fibra curiosa llamaría o al menos mandaría un sms para tantear.

Un beso (sigo viva, y escondida jajaja)

Carlos Paredes Leví dijo...

Mavi:
Se supone que, en la tarjeta de él, figura su mail, así que si ella tiene curiosidad, la palabra escrita supone una buena alternativa de acercamiento porque, de llamar, olvídese. Las mujeres rara vez llaman...
Un saludo y me alegro que haya salido de su escondite.

Makiavelo dijo...

Muy entretenido y práctico. Me tuve que reir con el desenfreno del personaje. Lo podríamos subtitular -Polvos mágicos-.

Saludos.

Carlos Paredes Leví dijo...

Makiavelo:
El personaje se debate entre el deseo, la curiosidad y la culpa. Pero, míra por donde, arriesgarse e imponer su voluntad tuvo su recompensa: una noche de buen sexo y un quizás....
Saludos.

Anónimo dijo...

No me creo que en esto no haya autobiografía. No me lo creo

Un besito para que no se me enfade

Carlos Paredes Leví dijo...

Anónima:
Allá usted con sus especulaciones mentales...
Le devuelvo el beso.

Remembranza dijo...

La piel, para mí es fundamental...
Cuestión de piel como dicen, no?
Un abrazo

Makiavelo dijo...

El personaje se merece galopar diariamente, de camino parece que la reconforta y queda contenta.

Carlos Paredes Leví dijo...

Remembranza:
Sí, la piel es fundamental pero, previamente, creo que a veces se nos presenta algo más intuitivo, que sólo sospechamos pero nos envuelve....
Un saludo.

Carlos Paredes Leví dijo...

Makiavelo:
Sí, el sexo le supone una forma de liberación....
Saludos

Ichiara dijo...

Nunca se sabe si una buena noche de sexo conduce a algo más profundo. La señora parece de vuelta del romanticismo y él arrastra la culpa primigenia y el deseo de ir más allá del encuentro corporal. A veces se vuelve a probar una vez, y otra, y a la tercera se crea el compromiso tácito de una relación sin necesidad de hablar, por pura necesidad.

Una mujer que sabe bien lo que busca llama si el mozo le ha interesado. Y ella parece que no tiene complejos ni pudores de género.

Ya nos dirá en qué queda la historia, si hay historia.

Un beso

(me gustó mucho todo el planteamiento de la culpa)

Una ET en Euskadi dijo...

1)¡¡UN TELO!! ¡PERDIEZ! ¡COMO ME GUSTARIA VOLVER A UNO! Aunque sea para no hacer nada, pero estar ahí con las duchas dentro de la habitación, los espejos, las pelis pornos...hace casi 6 años que no veo uno, a la gente de aquí le tengo que explicar que es porque no se lo imaginan...ellos se lo pierden

2)¿Berta, Levi? Berta es nombre de tía abuela. Seguro que vos también tenés una que se llama así.

Además de eso está muy bien narrado, y una que piensa que los hombres NUNCA se sienten culpables cuando te llevan a un telo, aunque esten casados. Y también que son ellos los que nunca te dan la oportunidad de que un turno sea algo mas que un par de polvos...es que "haganse fama..."

Carlos Paredes Leví dijo...

Isabel Chiara:
Me gusta mucho ese planteamiento suyo....¡
En cuanto a que ella llame, es tan algo tan anormal como la espontaneidad en un discurso del rey...
Un saludo.

Carlos Paredes Leví dijo...

Una ET en Euskadi:
Sí, hay algo atrayente en la decoración tan kitsch que tienen...Yo, si estuviera casado, me gustaría ir a uno de ellos con mi esposa, como un juego, un soporte físico para acrecentar el morbo cotidiano de la pareja...
Tiene razón en lo de Berta, y lo estaba pensando mientras lo escribía. Lo cierto es que no sé porqué ése nombre se me aparició con exigencias de protagonismo...
En cuanto a la culpabilidad,es un tema complejo y peliagudo. Con frecuencia, la sentimos sin atenernos a ninguna lógica, como si fuera un miedo que llevamos grabado en los cromosomas, o algo por el estilo...
Un saludo.

Frabisa dijo...

Hoy, la literatura de tu historia trasciende la propia temática.

Me ha encantado el "como" lo has contado.

Me ha gustado especialmente esa "economía de expresión" que le has adjudicado a la protagonista femenina.

Te has lucido hoy más que otros días y ya que no se puede ser sublime a tiempo completo, el de hoy es todo tuyo por merecimiento propio.

un beso y enhorabuena

Carlos Paredes Leví dijo...

Frabisa:
Bueno, me alegro que te haya gustado pero, sinceramente, no me parece para tanto....En fin, gracias.
Un saludo.

Juan Pablo dijo...

Solía ir a los telos para robarme el champú y el peine, pero ya ni eso puedo...


Te dije que te ibas a enamorar, cabrón! que vas a hacer ahora?

Tomo nota.



Abrazo.

Carlos Paredes Leví dijo...

Juan Pablo:
POr un momento pensé que, echando manos de tu inventiva, me ibas a decir que ibas a los telos para coger...
Sí, vos me decís muchas cosas pero no siempre te hago caso. Algunos sucesos ocurren o no, simplemente.
Un saludo, compañero.

Remembranza dijo...

Bueno como no cayó todavía, se lo digo. Lo del gato era por Tom
Un abrazo

Carlos Paredes Leví dijo...

Remembranza:
Ah... ya me quedo más tranquilo....
Un saludo.

PD: Y haga el favor de cumplir con su palabra, que tengo a Juan Pablo mandándome mails todos los días preguntando si llegó su foto (la de usted, se entiende)

Ma. Candela dijo...

la lectura de lo que pudo terminar en un comentario pragmático, terminó convocando un suspiro a mi boca... el amor, la ilusión de un provenir, la cotidianidad del afecto...

un saludo!

Carlos Paredes Leví dijo...

Ma. Candela:
Hay momentos en uno se la tiene que jugar y no rendirse sin intentarlo, cuando existe interés claro, por cobardía o vergüenza....
De todas formas, veo difícil que ella levante el teléfono...
Un saludo.