domingo, 9 de marzo de 2008

Pasado por agua

Caminé hacia la ducha semidormido y resacoso, abandonando la insana penumbra de mi cuarto. La oscuridad y los densos vapores de alcohol y tabaco retrocedieron al abrir la ventana y levantar la persiana, dejando paso a una poderosa bocanada de aire fresco y un agradable olor a tierra mojada. Afuera llovía con insistencia y el cielo mantenía un tono plomizo, conformando un conjunto que, lejos de entregarme a la melancolía, me provocaba una moderada alegría y una creciente efervescencia existencial. Me gustaba la lluvia, desde niño, y a estas alturas de la vida pocas cosas son las que cambian. Tras bañarme, tomé un café bien cargado y tres aspirinas notando al instante cómo mi cabeza se despejaba y los músculos aceleraban su respuesta a mis órdenes.

Un cuarto de hora más tarde ocupaba una mesa, arrimada a un ventanal, en un Café cercano a mi domicilio. El local, contrarrestaba su aspecto decimonónico, de aires añejos y pretensiones palaciegas, con afiches de representaciones teatrales y retratos de estrellas del celuloide. A mí me gustaba el sitio, porque, además de tranquilo, me permitía deleitarme en especulativas elucubraciones sobre los eclécticos personajes que por él transitaban.
Siguiendo una costumbre que me hacía evocar a personajes borgianos, pedí café con leche y croissant (a falta de medialunas…..) y me senté con mi ordenador portátil, mi pluma preferida, una libreta y ganas de escribir.
Llevaba un buen rato repasando los pasajes de mi nueva novela, escritos la noche anterior, cuando un par de tipos ocuparon la mesa contigua. Su acento porteño los delató al momento, despertando en mí un interés inmediato. Por desgracia, su conversación derivó hacia cuestiones pragmáticas sobre el pago del alquiler, domiciliación de gastos y otros similares, hiriendo mortalmente mis expectativas de escuchar interesantes opiniones sobre fútbol, mujeres o literatura (temas que los argentinos manejan con soltura y entendimiento). Sumada la decepción a mi nula inspiración creativa, me decanté por fumar y mirar por la ventana. Me entretuve un buen rato mirando a la gente correr, con la absurda creencia de que al hacerlo se van a mojar menos, los coches detenidos ante el semáforo cercano y un collage anodino de paraguas de distintos tamaños. Ensimismado en la observación estéril de panoramas repetidos en días análogos, un ruido de sillas me hizo volver la cabeza hacia el interior del local. A pocos metros de distancia, una belleza morena se abría paso hasta la única mesa que quedaba libre. Se sentó, hizo su pedido a la servicial camarera y comenzó a leer el libro que llevaba. La observé con interés, seducido por el atractivo de su tez bronceada, sus finos rasgos y un cuerpo lleno de ondulaciones que predecían placeres concretos. Debía tener treinta y pocos, aunque aparentaba cinco o seis menos. La cacé varias veces mirándome. Mi sonrisa de macho complacido enseguida se vió empañada por la culpa y el recuerdo de unas palabras que la mujer que quiero me había dicho tras comentarle, en cierta ocasión, que iba a quedar con una conocida para tomar unas cervezas: “cuidado, gallego”. Dos palabras y una seria e inútil advertencia. Como no podía ser de otra manera, la culpa venció fácilmente, y abandoné el Café, sintiendo en mi espalda el peso de la mirada de ésa morena que sospechaba no había ido a leer. La lluvia había arreciado y parado ante la puerta recordé otras palabras que también me había dicho: “desde que te fuiste, no paró de llover”. No llevaba paraguas pero me daba lo mismo mojarme. Su ausencia me calaba más hondo……….y ya iba para dos meses.

20 comentarios:

Laluz dijo...

El post me suena a saudade. Me fijé en Wikipedia y encontré:
La saudade (vocablo gallego-portugués, a su vez del latín solitudo, -inis, "soledad") es un sentimiento de melancólico recuerdo de una alegría ausente, pero cuya fuente puede retornar en el futuro previsible.
Me pareció muy oportuno
Besinhos

Carlos Paredes Leví dijo...

Laluz:
Curiosamente, Saudade es mi palabra favorita y no me hable de futuro previsible porque ardo en deseos de cruzar el charco y quedarme un tiempo en mi natal Buenos Aires. Si se entera de alguien que quiera contratar a alguien con talento (aunque a�n est� por descubrir cu�l) no dude en hacerme llegar la oferta.
Un beso pero no se acostumbre, que no es muy propio de m� darlos en p�blico.

Makiavelo dijo...

Salí esta mañana sin paraguas y el texto ya me ha empapado, creo que cuando me acerque al bar para conocer a la morena me pondré chorreando.
A todo esto, buenos dias por la mañana y dudo que el jefe me deje salir.

Maestro, como siempre magnífico. Saludos.

Carlos Paredes Leví dijo...

Makiavelo:
Me gustan mucho sus comentarios...siempre muy atinados y cargados de met�foras....
�Quiere que yo hable con su jefe? Cuando lo desee, no tiene m�s que dec�rmelo y lo meto en cintura.
Un saludo.

Ichiara dijo...

Coincido con Laluz, y a propósito del tema me vienen al recuerdo unas palabras inagotables:

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.
Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.
Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.

¿Por qué será que Ud despierta en mi una complacencia con el género al que pertenece? Jajaja.La lluvia estaba ahí por algo, no era fortuita.

Un beso

Pd: y ahora qué hago yo?

Mavi dijo...

Carlos,
no sabe cuanto lo entiendo, hoy, a pesar de haber caído ni una sola gota, no ha parado de llover, pero es posible que esta noche salga el sol.

Besos!

Juan Pablo dijo...

Culpa? no encontré motivo ni pecado en todo el texto, que (entre paréntesis) me pareció muy bueno.

Laluz dijo...

Pradero: claro, si ud se la pasa mirando minitas por ahí!

Juan Pablo dijo...

Obvio! y quien esté liebre de pescado...

Carlos Paredes Leví dijo...

Isabel:
Pessoa es uno de mis favoritos y lo he le�do tanto en espa�ol como en portugu�s, encontrando siempre algo nuevo en sus textos. Me indigna, cuando voy a Lisboa, ver a los boludos turistas haci�ndose fotos junto a sus estatua en A Brasileira o los azulejos que conforman su figura en Martinho de Arcada, sin saber qui�n fue y simplemente motivados por la estupidez de la "obligatoriedad" (si vas a Lisboa, te tienes que hacer una foto junto a ese escritor tan famoso....)
Lluvia y Saudade casan a la perfecci�n.
Un saludo.

Carlos Paredes Leví dijo...

Mavi:
Si sale el sol entonces todavía hay esperanzas en que sea un día luminoso. Suerte.

Un saludo.

Carlos Paredes Leví dijo...

Juan Pablo:
Hay otras cosas aparte del sexo....también están las mujeres...
Cuando las descubra, ya me contará.
Me viene a la memoria aquello de: "Eres como San Pirulo; vírgen por delante, martír por el ...."
Un saludo

Laluz dijo...

Qué monono está en la foto! Todo engamado en azul! Hasta el coche!

Carlos Paredes Leví dijo...

Laluz:
El coche no es m�o. El m�o es de otra marca y otro color.
Vi� que sentido de la combinaci�n crom�tica ??

Laluz dijo...

En esa foto parece tan alto!!!!

Carlos Paredes Leví dijo...

Laluz:
las apariencias enga�an..

Sibyla dijo...

Buen augurio, sentimiento de culpa,
deseo de fidelidad, síntoma de verdadero amor!
No lo olvide: Cuidado gallego!
Pero, y ella...¿Guardará castidad?

Nunca he hecho obsevaciones de las fotos, pero ese posado me superaaaa!!!

No ha pensado en dedicarse a la pasarela, de modelo...tal vez para la firma de Calvin Klein? (jajaja)

Un abrazo!

Carlos Paredes Leví dijo...

Sibyla:
La verdad, es que cuando uno est� a gusto con otra persona, no creo que haga falta tener cuidado, porque falta motivaci�n...
En cuanto a la foto, llevo un cigarrito en una mano, cosa que apenas se aprecia.
Un abrazo y felicidades (ya sabe porqu�)

Me temo que no doy la talla para ser modelo y los de la citada profesi�n me parecen m�s pat�ticos que los que trabajan en televisi�n.

Coronel Kurtz dijo...

Carlos... seguro que la morena no conocía nada de Spinoza. ¿Qué culpa hay en mirarla, entonces? :)
Un saludo, maestro

Carlos Paredes Leví dijo...

Coronel:
No s� si lo conoc�a.....la observaci�n no di� para tanto...
Un saludo

Ya sabe que la culpa, a veces brota sin mucho fundamento...