viernes, 19 de junio de 2009

EL POSEIDÓN

Dos hechos, en principio azarísticos, determinaron que llegara a conocer el Café Poseidón. El primero, haberme quedado dormido en un colectivo y, el segundo, una súbita tormenta de tintes bíblicos que me sorprendió en la calle y sin paraguas.

Debían de ser las diez y media de la mañana cuando, cansado de trabajar toda la noche en mi próxima novela, me subí al primer colectivo que pasaba por la Av. Díaz Vélez, sin rumbo determinado y con la secreta esperanza de toparme con lugares y perfiles humanos singulares. Era una más de mis excentricidades, una manera simple y absurda de tentar al azar aunque, para ser sincero, jamás sucedía nada y lo más significativo que me tocó vivir en esos viajes, fue apearme antes de terminar trayecto en algún barrio marginal. Del trayecto de aquel día apenas recuerdo nada, ya que a las pocas cuadras del mismo caí dormido con la cabeza apoyada contra la ventanilla y no volví a abrir los ojos hasta que el conductor me despertó al llegar a la última parada. Me disculpé como si hubiera hecho algo malo (influencia de una ortodoxa educación con pánico al ridículo) y salí a calle. Ante mí, tenía un barrio de casas semejantes entre sí, un barrio residencial de clase media, ni muy decadente ni nada ostentoso, de esos donde los vecinos charlan en la vereda y prefieren comprar en el almacén de la vuelta que agarrar el auto para ir al Shopping. Y poco más pude observar de mi entorno porque, de repente, unas nubes negras aparecieron en el cielo y comenzaron a descargar agua con furia, obligándome a refugiarme en un bar de aspecto caduco y decrépito anunciado como Café Poseidón en grandes letras amarillas pintadas a modo de semicírculo sobre el gran ventanal. El establecimiento era largo y estrecho (en forma de L) con una barra construida en ladrillo y un conjunto de mesas en formica con las esquinas saltadas y sillas de hierro forjado que habían sucumbido a la oxidación. La clientela, acorde con la variedad del mobiliario, iba desde jovatas que fumaban cancheras y tomaban pippermint, viejos con boina que jugaban al truco y cincuentones de pelo teñido con aire de putos hasta un grupito de cuatro pibes enfundados en ropas negras y aspecto de haber salido de un cuento de Poe que consumían un líquido a juego con su atuendo (supuse que sería Fernet pero andá a saber). Tan ecléctica fauna dejó de hacer lo que estuvieran haciendo para mirarme fijamente en cuanto entré por la puerta, con una atención y desconfianza desmesurada, como si sospecharan que mi aparición obedecía a motivos que iban más allá de refugiarme de la lluvia. Me incomodaba esa actitud pero, la violencia de la tormenta no animaba a aventurarse en la intemperie sino aferrarse a cualquier abrigo por lo que, aparentando indiferencia, pedí un vino blanco al mozo y fui a sentarme junto a la ventana. Sorbí aquel líquido con apariencia de lavandina y un sabor no del todo distinto y me concentré en ver cómo el nivel del agua subía rápidamente. En pocos minutos, ya trepaba por encima del cordón de la vereda, amenazando con detener la ciculación de vehículos y meterse en las casas. El ruido atronador y la oscuridad reinante ahí afuera, me llevaron a imaginar lo bueno que sería estar en esos momentos entre las sábanas de Lucía, sintiendo su confortable calor corporal al tiempo que escuchaba el repiqueteo del agua contra las persianas.

- aquí tiene, señor – me sacó de mi ensoñaciones el mozo, apoyando un platito con carne en salsa encebollada sobre mi mesa – es invitación de la casa – añadió con una sonrisa dirigida al resto de la clientela más que a mí
- gracias – balbuceé, cayendo en la cuenta de que todos me observaban con curiosidad e interés y menos recelo que antes

Como pocas horas antes había desayunado copiosamente en casa, no hice mucho caso de la masa gelatinosa que reposaba humeante a mi lado como tampoco en las miradas de los demás. Lo que sí supuse, fue que aquello debía ser la especialidad del lugar porque, en todas las mesas ocupadas habían platitos semejantes pero vacíos y con restos de salsa. Así que obviando un entorno que se me antojaba hostil o extraño, continué a lo mío, mirando por la ventana y pensando en mi novia hasta que, una hora más tarde la tormenta por fin cesó, tan de golpe como se había desatado y dejando en el aire un agradable aroma a tierra mojada. Rápidamente, las alcantarillas comenzaron a absorber la ingente cantidad de agua que inundaba las calles y sol se asomó sin vergüenza, haciéndose con el control del cielo y animando a la gente a volver a salir de sus casas para retomar sus ocupaciones matinales.

Cuando al rato llegué a mi departamento, me tiré vestido sobre la cama y no desperté hasta mediada la tarde, al presentarse Lucía con un paquetito de facturas y la intención de que compartiéramos unos mates. Por lo que me contó, ni en su barrio ni el mío habían llovido aunque había escuchado en los informativos que algunas zonas de las afueras habían quedado anegadas de agua y el Cuerpo de Bomberos se había tenido que emplear a fondo.

Diez días más tarde, leyendo el periódico en un banco del parque, me topé con una noticia que me dejó de piedra y sacudió de arriba abajo: Un operativo policial realizado durante la tarde de ayer en el Café Poseidón, terminó con la detención del propietario y la desarticulación de una banda de jóvenes autodenominada “Primos de Satán” que traficaba con carne humana………..La Justicia Federal de Buenos Aires investiga si los actos delictivos se cometieron con la connivencia de la clientela del local………una denuncia anónima puso en conocimiento…….se esperan más detenciones………”
Volví a releer con atención la noticia y sentí el alivio de no haber probado aquel plato que me ofrecieron. Por desgracia, el sosiego me duró poco porque enseguida una pregunta me vino a golpear en la cabeza: ¿Si así preparaban la carne, de qué carajo estaría hecho el vino?¡¡

51 comentarios:

Remembranza dijo...

Ay no! Lo tomaste todo? Bueno al menos sabía a lavandina.
Iba a preguntar qué es el pippermint y el líquido negro pero prefiero no enterarme.
Un abrazo

Arantza G. dijo...

Ja,ja, menos mal que no había hambre...
Si es que te pueden poner cualquier cosa de tapa...
Has sacado el humor negro a pasear bajo la lluvia, me has hecho reir.
He disfrutado leyendo...
Un beso y cuidado con lo que tomas....

ana dijo...

Me hace acordar a uno de mis primeras intervensiones en asuntos penales.Estaba en un estudio importante de Bs Aires que pertenecìa a un primo mìo.
Me tocò querellar en nombre de los familiares a una señora"la turca" que habìa matado a su prestamista (que le tenìa hipotecado su hotelucho)y se los habìa hecho comer en empanadas a sus comensales.
En ese momento.Cuando hicimos la reconstrucciòn del homicidio mi imágen saliò en primera plana de la revista màs sensacionalista de Buenos Aires.
La vìctima era emplomador de cajones mortuorios ,y como era cliente del estudio lo comentè en la reconstrucciòn.
El médico forense recomendò hacer anàlisis por plombosis(peligrosìsima afecciòn a los nervios)a todos los comensales de las empanadas.
Ud.urgente venga a Buenos Aires pués la sequia continùa y necesitamos esas lluvias copiosas que describe.

BB dijo...

Si hubieras llegado con hambre,
hoy serías caníbal.
Mejor ni pensar de dónde saldría
el brebaje que te sirvieron.
Me encantó el relato.
Un abrazo
BB

TortugaBoba dijo...

Jajajaj,¡pero qué cosas se te ocurren! Yo estaba pensando también de qué estaría hecho el líquido extraño que le dieron de beber al escritor.
Una vez me despisté mirando desde un autobús el paisaje y llegué a las cocheras. Me asusté, no me había dado cuenta de que estaba sola en aquel lugar y se estaba haciendo de noche. Salí viva de aquello.
Me gustó la palabra "singulares".
Beso.

Makiavelo dijo...

Para los trayectos largos aconsejo que el personaje lleve un parchís para pasar el rato en el colectivo, es una forma de relacionarse y hacer nuevos amigos.

La noticia en la prensa, puede provocar una avalancha de carnívoros sin precedentes en el Cafe Poseidón.

Saludos.

Carlos Paredes Leví dijo...

Remembranza:
Sí, por lo menos la lavandina mata los gérmenes. El pippermint es licor de menta (una mariconada, vamos) y el líquido negro podría ser Fernet con Coca Cola....pero, dada la filosofía del local, andá a saber.
Un saludo.

Arantza G;
La lluvia siempre me inspira. Con lo de las tapas tienes razón, y ni te cuento si te pones a pensar cuando vas a cenar a un chino.
Un saludo.

Ana:
Qué surtido de historias bizarras tiene en su haber ¡ Por qué no escribe un libro ?. Me ha dejado impresionado con eso de "emplomador de cajones mortuorios". Menuda profesión ¡.
Un saludo.
Ah, La Turca ya está libre ?

BB:
Lo malo de ser caníbal es el sentimiento de culpa que viene después. Seguro que si nos la dan con salsa con empanada y nos dicen que es canguro, nos lo creemos.
Un saludo.

TortugaBoba:
Por eso que siempre hay que andar despierto por la vida y dejar el sueño para nuestra propia cama.
Un saludo.

Makiavelo:
Un parchís magnético supongo porque, de lo contrario, las fichas estarían más tiempo en el suelo que sobre el tablero.
Hay gente que seguro que siente morbo por tomar un menú "humano".
Un saludo.

BB dijo...

Carlos: Tengo un pariente que es
adicto a la comida. Le pregunto:
-te comerías un ratón?.. pues,
depende de la salsita...-
No sé qué contestaría si le ofrecen
ese menú de carne humana, acompañado de un vinillo blanco
con sabor a lavandina, que seguramente no sería ningún
Sauvignon Blanc, de Mendoza.
Un abrazo
BB

Pradero dijo...

Cerquita de mi casa está la famosa casa de comidas en la que el dueño vendió a su esposa hecha empanadas.
Casi me hago vegetariano cuando me enteré de la noticia.

En cuanto al vino, pues algunos dicen que es la sangre de los dioses. (mentira, lo digo yo, já).

BB dijo...

Pradero: Esas empanadas debieron
haber tenido un sabor muy particular.
¿E iban acompañadas de algún vinillo
"de la casa"?
Parece que nos estuviéramos
divirtiendo muchísimo con el
tema. ¡Bloody gross!, dirían los british.

BB

Carlos Paredes Leví dijo...

BB:
La verdad es que, con la comida pueden engañar a cualquiera pero, un buen vino es imposible de imitar.
En todo caso, para blancos prefiero el Albariño.
Un saludo.

Pradero:
Mejor no te pongás a pensar porque entonces vas a empezar a hacer cuentas de cuando fue la última vez que le compraste empanadas al tipo y se te va a cerrar el estómago.
No me digás ahora que dejaste tu afición por el vino...
Un saludo.

Pradero dijo...

BB, disculpame que no te conteste pero nunca lo hago con los anónimos, a no ser que los conozca.
Un saludo.

S. Cid dijo...

Buena historia: bien escrita (da gusto leerla), bien estructurada (captura el interés y llama a continuar la lectura), pero mal momento para leerla… ¿Qué hago yo ahora con la cena en un chino que tengo prevista para esta noche…? :-)

Saludos.

S. Cid

BB dijo...

Lástima, Pradero, pero yo soy
BB, para toda la concurrencia
y sé que un comentario tuyo
me encantaría. Además vivo al
otro lado del mar y nunca
tendré restaurantes, ni soy
caníbal.
BB

BB dijo...

S.Cid: Chequea si, por casualidad,
hoy no encuentras ningún minino
en la calle...
BB

TortugaBoba dijo...

Pradero, no conocía esa noticia. Te diría "¡múdate!" pero para qué, seguro que tarados por todas partes queriendo cocinar a sus parejas (y encima que se los coman otros, puaj).
Beso.

ana dijo...

Resulta que en una atracción turística de Buenos Aires figura el famoso crimen de la turca.o SEA HACEN UN TOUR POR TODOS LOS CRIMENES DE BS AIRES.
Cuentan que era libanesa pero es inexactitud històrica:era nacida en Esmirna.
Lo más gracioso es que en esa época yo era muy jóven y aparentaba menos edad y a la turca le resultaba una rareza que fuese abogada.En esos momentos se usaban unas minifaldas con unos vestiditos como de nena.Con esa facha salì en primera página de la revista ASI que era el quemo màs grande.Mi primo para cargarme encuadrò la foto y me la puso en mi escritorio.Me mandó adrede a hacer la reconstrucciòn puès si iba èl LA FOTO ERA UN QUEMO.
PETRIELLA o sea la vìctima pasaba horas esperando a mi primo en la sala de espera con su caja de plomo de emplomar cajones de muertos ,él le atendìa sus ejecucione hipotecarias.Así que se imagina que el forense se sobresaltò cuando contè el oficio de la vìctima.Los que comieron las empanadas estaban todos contaminados.
La vez pasada hicieron una escenificaciòn del crimen.Petriella estaba parecidísimo ,la turca no ,pero el hermano de PETRIELLA parecìa idéntico.
La historia no estaba bien contada ,con la obseciòn sexual de hoy en dìa inventaron que la turca andaba en amores con PETRIELLA .
Eso no era exacto ,el problema era porque PETRIELLA le estaba por rematar la casa grande donde tenìa su pensiòn hospedaje.
Me extraña que Yiya ,la envenenadora,esté suelta y la turca no.

Carlos Paredes Leví dijo...

S.Cid:
Bueno, espero que no le puedan los escrúpulos y anule su salida al chino. Yo, de tanto en tanto acudo a ellos y nunca me detengo a observar los platos.
Un saludo.

BB:
Lo de los gatos me parece que son los coreanos..

Ana:
Muchas gracias por los detalles; a mí siempre me gusta conocerlos.
Esmirna tiene que ver con parte de mis antepasados.
Un saludo.
PD: no deja usted de impresionarme con sus vivencias.

BB dijo...

Pues, acá en mi tierra, donde
tenemos restaurantes chinos
en cada esquina, la duda siempre
existe... Aunque hay algunos,
realmente, maravillosos, Acá,
como en el Perú, con sus chifas,
la comida es cantonesa, casi en
su totalidad.
Mira, que el tema nos tiene
enganchados.
Bueno y como dicen por ahi:
¡que no te den gato por liebre!.
BB

Carlos Paredes Leví dijo...

BB:
En cualquier caso, yo prefiero una parrilla argentina o comida japonesa.
Un saludo.

TortugaBoba dijo...

Siendo carnívora, yo prefiero un plato de espaguettis. Además me los comería ahora mismo.
Besooooo

Carlos Paredes Leví dijo...

Pues como no te vayas a un restaurante italiano o argentino a comerlos...

TortugaBoba dijo...

Pues sí, porque yo no me voy a poner a cocinar. :P

BB dijo...

mmm...Una parrilla argentina...!!!
El bife de chorizo, es mi preferido.
La comida italiana, sin serlo yo,
es habitual en mi casa.
Invito a unos gnocchi. Qué tal,
Tortu?. Yo los amaso a perfección.
En La Boca, comí unos excepcionales, hace un par de años.
BB

Carlos Paredes Leví dijo...

TortugaBoba:
Ni tú te vas a poner a cocinar ni los restaurantes están abiertos

BB:
Yo voy casi todas las semanas a una parrilla argentina. Hay costumbres que hay que mantener, porque aparte de ser buenas para el cuerpo, lo son también para el alma.
Sí, a mí también me gusta la pasta. Hoy, sin ir más lejos, comeré ravioles en casa de mis padres.
Mi amigo Hernán me dijo que él comió la mejor pasta de su vida en un restaurante de La Boca. Tal vez sea el mismo.
Aquí, en España, nadie amasa la pasta ni hay fábricas que la vendan fresca y la harina es tan distinta, que el producto no tiene que ver con el que se oferta a orillas del río de La Plata. Tampoco se consiguen los sorrentinos y otras especialidades. Y por último, el tuco; me temo que muchos no pasan de abrir una lata de tomate frito o un frasco de Ketchup. Por eso la pasta yo sólo la como en mi entorno familiar o si voy a un restaurante argentino. Con la pizza otro tanto, imagínese que ni siquiera se conoce el ají molido..

Un saludo.

S. Cid dijo...

¿Mininos..., BB? vaya..., ¡no pensé en ello! A ver..., déjame recordar... ¿Había mininos por la calle o no? Hummm...

Bueno, al final cené en el chino, pero, para curarme en salud, tomé ensalada y cubak con gambas. Observé los gambones con cuidado... y parecían eso: gambones.

Por favor, no me contéis lo que imagináis que podrían ser esos gambones... ;-)

Saludos.

S. Cid

Carlos Paredes Leví dijo...

S. Cid:
En Bs. As. ciruclaba la leyenda urbana que, por donde vivían los coreanos (tienen una fuerte colonia allá), no había gatos.
Te voy a tranquilizar; seguro que los gambones, eran gambones y te lo digo porque yo frecuentaba un chino donde preparaban unos magníficos chipirones a la plancha y las gambas siempre tenían saber a gambas.
Un saludo.

ana dijo...

Si quieren distinguir la carne humana pregúntenle a los pobres uruguayos que se cayeron del aviòn en los Andes.

BB dijo...

Yo he viajado a Madrid más de
nueve veces y, no es hasta ahora
que se puede comer "algo" de comida
italiana, pero siempre resulta frustrante.
Yo prefiero mis salsas al pomodoro.
Acá si hay gran variedad de
restaurantes y la comida es
extraordinaria. Hay varias
fábricas de pastas, pero, como
se puede conseguir la italiana
Barilla, o los De Cecco, amén
de otras muchas, pues, nos
inclinamos por las italianas,
que traen desde farfalli, penne
rigatti, etc. etc. y los inefables
spaguetti, spaguettini, linguine,
bavette...
Como país de tránsito que somos,
tenemos acceso a muchísimas cosas.
Estamos mal acostumbrados.
Y en cuanto los chinitos y los
gatos, pues también comen perros.
Colgados, para la venta, los vi
en el Chinatowun de San Francisco.
Un pueblo, protagonista de las
mayores hambrunas de la tierra,
es, simplemente, sobreviviente.
Y te cuento dónde viví en mi bella
Bs.As. En La Lucila, Avenida del
Gral. San Martín, esquina Amadeo,
calle, que hoy tiene otro nombre.
Bellos tiempos. Un hijo y un
pedazo de mi corazón, que quedó
atrapado allá, entre el Rio de la
Plata y un melancólico bandoneón.
Son amores profundos: a mi Madrid
y a mi Bs. As.
Esto se ha convertido, casi, en
un guión cinematográfico, con
lagrimitas y todo.
Saludos
BB

TortugaBoba dijo...

Carlos, no me digas esas cosas cuando tengo hambre... :P
BB, ¡me apunto a la comida italiana!
Besooo

Carlos Paredes Leví dijo...

Ana:
Pensé en ellos mientras escribía la historia
Un saludo.

BB:
Yo me conformo con comerme unos fetuccini con salsa de verdeo y un tiramisú bien hecho en cualquier barrio porteño, donde la pasta es pasta de verdad. No, las lágrimas mejor las dejamos para otra ocasión, por mucho que escuchemos acordes de bandoneón.
Un saludo.

TortugaBoba:
Pues hazte un viajecito a Bs. As. que ya verás qué diferencia con la pasta que has comido hasta entonces.
Un saludo.

BB dijo...

Unos fetuccini al pesto, o con
camarones al ajillo, suenan muyyyy
bien. Al tiramisú lo mata un
charlotte con bastante chocolate
caliente. mmm...

Pero cómo substraerse al quejido
del bandoneón de Piazzolla o de
Aníbal Troilo? Necesitas sábanas...
BB

Carlos Paredes Leví dijo...

BB:
Quedó claro que a todos nos gusta la comida italiana...
Siempre que voy a una parrilla argentina a cenar, o sea, a cada paso, tienen puesto a Gotham Project como música de fondo.
Un saludo.

BB dijo...

Y, me lo confiesas así, sin
remordimientos? Nada de tangos,
nada de bandoneón? Nada de dramas,
ni lagrimitas, o sea..cero ambiente? No me extrañaría
que de fondo pusieran a chiquilicuatre.
BB

Miguel Baquero dijo...

Yo lo que creo, aunque he llegado un poco tarde, es que a buen hambre no hay pan duro y que comer y rascar todo es empezar. Quiero decir, que si uno llega con gusa al bar del cuento pues ya está convertido en antropófago.

Y muy bueno lo del bar ese en Argentina que servía aquellas empandas. Podían poner un cartel: especialidad de la casa

Carlos Paredes Leví dijo...

BB:
Bueno, los Gothan Project hacen una de esas cositas modernas, acústicas, en plan herederos de Piazzola mezclados con algo de New Age.
Un saludo.

Miguel Baquero:
La verdad es que uno puede convertirse en antropófago ocasional sin ni siquiera quererlo. Quién sabe cuántos terminaron comiendo carne de algún empleado, del maitre o de la mujer de algún cocinero...A veces, es mejor no hacerse preguntas y comer pensando en nada.
Un saludo.

TortugaBoba dijo...

No quiero ni pensar que he podido ser antropófaga ocasional. Casi que no ceno hoy...
Beso.

ana dijo...

Don Carlos ,¡ultimo momento !,me contaron que-dada la crisis global y la idea del reciclado-el vino proviene de un dispositivo que recicla los residuos acuosos de los beodos que frecuentan el extraño local.Dicen que aplican una fórmulas quìmicas de ùltima generaciòn para poder recuperar la bebida alcohólica.
Esto se me ocurre puès parece que los japoneses-esto en la realidad-reciclan el agua de los W C.

TortugaBoba dijo...

Menos mal que no tomo vino...
Besito :)

ana dijo...

Otra historia de las épocas de mi juventud.ESTA SI QUE ES BIZARRA.
Una vez la contè y me dijeron que era un clàsico que se lo atribuìan a varias familias.A mi no me pasó ,es referencia ajena.
Resulta que mi primo tenìa unos clientes bastante tacaños o sea como decimos acá coditos.
Era gente que habìa venido de Europa cuando las inmigraciones de principio de siglo y eran todos -los que se quedaron y los de acà- PANADEROS.
La abuela de la familia argentina va de visita a Europa y allì tiene un ataque fulminante y muere.
Cuando llegan las fiestas de fin de año la familia argentina recibe de sus parientes un preparado para elaborar un pan dulce importante del que eran creadores los europeos.Todos los ingredientes en bolsitas separadas.
Elaboran el pan dulce y comen solo la mitad para navidad-era demaciado grande y sobrò-.
En esas épocas los correos ,y sobre todo el nuestro ,eran superlerdos e ineficientes.
Antes del fin de año les llega una carta de Europa (que estaba adjunta a la encomienda anterior y se habìa perdido)donde le avisan a la familia argentina que las cenizas de la abuela venían en una de las bolsitas(logicamente para evadir impuestos).
Que hace esta gente religiosa al màximo ,PUÉS UNA MISA DE CUERPO PRESENTE A LA MITAD DEL PAN DULCE Y EL REZAR UN PESAME DE HABER SIDO ANTROPOFAGOS DE LA POBRE ABUELITA.

BB dijo...

Te perdono, porque Gotan Project
es precioso.
Sólo te tomaba el pelo, che pibe.
Saludos
BB

TortugaBoba dijo...

Ana María, ¡qué historia! No me puedo ni imaginar una familia rezando ante medio pan dulce. ¡Es de película!
Un beso guapa.

BB dijo...

También me han parecido divertidísimas las historias
que cuenta Ana.
No tienen desperdicio.
Saludos
BB

S. Cid dijo...

¡Caray lo que está dando de sí el asunto de la antropofagia...! :-)

Y la historia del pan... ¿Se comieron media abuela en un trozo de pan? ¿O se comieron medio pan con un trozo de abuela? Por cierto..., ¿qué hicieron con la otra mitad? ¿Le dieron sepultura? Trato de imaginarme cómo fue el entierro... "Queridos hermanos, hoy estamos aquí reunidos para dar cristiana sepultura a...". :-)

Saludos.

S. Cid

Carlos Paredes Leví dijo...

TortugaBoba:
Antropófaga ocasional y abstemia?
Menuda combinación, no?
Un saludo.

Ana:
Sí, el reciclado del futuro no va a conocer límites y mucho más si hay japoneses por medio.
Lo de la historia que cuenta es otra prueba palpable de que no sabemos al cien por cien qué es lo que comemos y cómo estamos constantemente en la órbita del canibalismo involuntario.
Un saludo.

BB:
Así lo interpreté, claro
Un saludo.

S.Cid:
El tema da para mucho y parece que toca nuestras fibras morbosas porque todos parecemos sentir cierta atracción por el asunto, al menos en sentido teórico.
Un saludo.

BB dijo...

La duda me asalta: será que por
algún tipo de atavismo, en el
fondo llevaremos al antropófago?
La verdad es que nos estamos
divirtiendo "un pullero" con
el tema. Lo dicho por S.Cid es
desternillante.
Chau, pibe.
BB

TortugaBoba dijo...

Sí Carlos, así es, en ocasiones hasta me doy miedo...
Beso.

Carlos Paredes Leví dijo...

BB:
Gracias por lo de pibe pero, de pibe ya no tengo ni la varicela.
Un saludo.

TortugaBoba:
Mientras no me des miedo a mí..
Un saludo.

olhodopombo dijo...

Levi,
Ui, que miedo,,,,

Carlos Paredes Leví dijo...

Olhodopombo:
Es mejor no pensar en estas cosas..
Un saludo, filósofa

Isabel chiara dijo...

Dios, qué asco el Poseidón, y además en salsa y con cebolla... Sin duda que alucinaría el hombre, si llega a probar el bocado cortesía de la casa hubiera muerto por los vómitos.

¿Es el calor que os reblandece a los chicos la cabeza o tenéis alguna fijación especial por la carne humana? (y no me refiero a la carne carnal, que esa se sobreentiende)

Besitos