domingo, 15 de febrero de 2009

IF (rep. con variaciones)

Era uno de esos días calurosos, en los que el sol pegaba como si le debieran dinero, la camisa se adhería a la espalda y los calzoncillos se arrugaban con terquedad en torno a los muslos. Por las calles apenas transitaban vehículos o personas y el asfalto exhalaba un ligero humo con tufo de alquitrán. La inhóspita tarde porteña, húmeda y llameante, invocaba el resguardo de la sombra y los lugares con aire acondicionado más que a temerarias salidas. Sin embargo, un Israel Fuks indiferente a los perniciosos rigores de la canícula, optó por abandonar su domicilio, con ése peculiar andar suyo de mano derecha en el bolsillo y piernas marcando las dos menos diez, a modo de pato o cómico de cine mudo.

No sé qué hora sería cuando yo lo vi pasar por delante del Café en que consumía la tarde escribiendo y tomando cervezas bien frías. Tampoco sé qué me llevó a hacerle señas a través del ventanal del local invitándole a que entrara, porque nunca fuimos amigos sino meros conocidos del colegio judío y de la sinagoga del barrio, donde coincidíamos algunos sábados y en las principales festividades. Éramos sólo un par de buenos muchachos de la Cole a los que la vida y la fortuna tocaron de desigual manera. Él, había heredado una fábrica textil de sus padres y más tarde fue agraciado con una importante suma en la lotería, mientras que yo no había heredado un poroto y me ganaba el dinero escribiendo. Para compensar su buena ventura, y como si el destino se empeñara en establecer un imposible equilibrio, su mujer falleció en accidente automovilístico hacía unos años, cuando se encontraba embarazada de siete meses. Desde entonces, y ya iba para medio lustro, Israel parecía regodearse en la autocompasión y una resignada soledad no exenta de resentimiento.
- ¿qué hacés con este calor por la calle? – le pregunté cuando lo tuve delante
- Nada, salí a pasear…..
- sentáte y tomá algo
Obedeció y pidió lo mismo que yo.
- Hace mucho que no te veía. Bueno, en realidad, hace mucho que no veo a nadie……..¿seguís escribiendo? – me preguntó
- Sí, qué remedio……estoy ultimando un artículo para el periódico, dándole duro a mi próxima novela y colaborando con un guión de cine…..también me salió una cosita para televisión….
- Eepa, vas a morir de éxito, flaco
- De éxito no, de agotamiento
- ¿y a vos? ¿cómo te va con la fábrica?
- Pse, los asiáticos nos están jodiendo……a la gente sólo parece importarle el precio y no la calidad….todo lo que ellos fabrican es schmate pero les da lo mismo…..fijáte cómo va la gente vestida y decíme si no da pena….ahora hasta los que tienen plata van como crotos…..es un desastre
- Y, sí………respondí por empatía y comprobando que, casualmente, ése día me había vestido decentemente
- De todas formas…..poco me importa…….
Siguió un silencio breve y difícil hasta que de repente me preguntó:
- ¿seguís casado con Sandra?…………se llamaba Sandra ¿no?
- Sí
- ¿Les va bien?
- Sí – respondí casi avergonzado
- Tenían un hijo ¿no?
- Ahora tengo dos, un nene de seis y una nena de uno y medio
- Te felicito
- Gracias - le dije, sintiendo una punzada de culpa
Entonces temí que me dijera algo del tipo: “el mío ahora tendría casi cinco”, así que pensé en cómo cambiar de tema, por temor a sus palabras o al silencio. Por suerte (en esos instantes lo consideré así) el sonido de su celular acudió a mi rescate. Atendió sin demora el llamado y excusándose con un gesto de su mano, se levantó de la mesa y dirigió al fondo del Café, junto a los baños, para hablar con mayor intimidad. Cuando regresó, apenas pasado un minuto, se despidió de mí con un enérgico apretón de manos.
- Me tengo que marchar…….me alegro de haberte visto – me dijo
- yo también

A través del ventanal, vi cómo detenía un taxi a la puerta del local y me saludaba con la mano y una sonrisa franca antes de montarse al vehículo. No sé quién le llamó ni hacia dónde se dirigía pero nunca llegó a destino; su taxi fue embestido lateralmente por un camión en un cruce e Israel murió en el acto.
Cada vez pienso en ese día, no puedo abstraerme de un halo místico presente en todos mis pensamientos, preguntándome cómo pude yo influir en la pauta seguida por los acontecimientos hasta el fatal desenlace, y el significado de habernos encontrado precisamente aquella tarde, tras años sin vernos. No tengo respuestas. Sólo preguntas, y la imagen de su sonrisa y su mano, despidiéndose de este mundo.

28 comentarios:

Remembranza dijo...

Quizás debía despedirse de usted...
Un abrazo

Carlos Paredes Leví dijo...

O no...

Remembranza dijo...

No es agradable ser el último, pero quizás así debía ser.
Quizás no debía llegar a donde tenía que ir, quizás hubiese sido más grave aún para él, quizás...
Eso es vivir...

Carlos Paredes Leví dijo...

Remembranza:
Hay encuentros cuyo significado se nos escapa. Por otro lado, yo siempre me he dejado seducir por el determinismo y siento que algunas cosas nos suceden porque no puede ser de otra forma.

Remembranza dijo...

Entonces, estamos de acuerdo.

Carlos Paredes Leví dijo...

Remembranza:
Ya me tiene podrido esto de que estemos siempre de acuerdo....A ver si se me vuelve un poco más original, doña (es broma, obvio)

Un saludo.

Arantza G. dijo...

Mi abuela solía decir que la gente cuando estaba en posición de partida al otro mundo se despedía de la persona que le había marcado, bien como amigo o como amor (fraternal, carnal,etc)
Tal vez sin saberlo él había significado algo y el destino organizó esa reunión para que puediese despedirse de él.
O simplemente, fue la casualidad.
A mí me gusta pensar que fue la primera opción; porque tiene que haber algo que no podamos controlar las personas.
Besos

Remembranza dijo...

Ay! estoy de acuerdo con Arantza Jajaja!

Carlos Paredes Leví dijo...

Arantza G.
Una teoría interesante la de tu abuela. Me gusta, porque suena poética, literaria y metafísica, cargada de misterio y secreto.
Yo, siempre me resisto a pensar en la mera casualidad porque la considero una simplificación que atenta contra mi proceso mental. Por esto, al igual que tú, también me quedo con la primera opción.
Un saludo.

Remembranza:
Ya me está empezando a preocupar tanto estar de acuerdo...
Un abrazo, que ud. ya se olvidó hasta de los saludos.

ana maria parente dijo...

CARLOS ,siempre que toma estos gèneros es brillante.
Sinceramente se lo digo .
Se demuestra como lo que es ,un escritor en serio.

ana maria parente dijo...

Ahora con respecto al interrogante del protagonista coincido con Arantza y Remembranza.
Eso que dice Arantza es comprobable en toda vida.

Roni dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Otro Levi dijo...

El determinismo es implacable, si usted lo hubiera escuchado hablar pacientemente por un par de minutos mas, este personaje no se hubiera tomado el taxi...
...Pero que shlimazl ese tipo!

olhodopombo dijo...

Levi,incrivel....
uma forma extaordianaria de despedida
da vida e de alguem que de alguma forma o tocou em algum momento de suas vidas...
Levi a proposito leio a Torah e a parte sobre como tratar dos animais e das colheitas de grãos
sempre me são tão queridas!

Carlos Paredes Leví dijo...

Ana María Parente:
Se lo agradezco, pero no es para tanto....
Un saludo.

Otro Levi (cómo me gusta su apellido¡¡);
Sí, supongo que es así. Hay cosas que pasan y que superan nuestro entendimiento, sumiéndonos en un estado de conciencia peculiar e intenso.
Un saludo.

Olhodopombo:
A mí también me gustan mucho los animales, doña.....y deberían ser tratados con más cariño por la totalidad del género humano.
Un saludo.

ana maria parente dijo...

Carlos cuando entra a fondo en ciertos temas y,es mucho pedirle deja sus obseciones -lògicas-sexuales ,Ud escribe muy pero muy bien.
Ud sabe que no soy de decirle bonito a nadie para que me tenga aprecio.

Carlos Paredes Leví dijo...

Ana María Parente:
Mis obsesiones-lógicas sexuales? jajaja me ha hecho gracia la observación. Como diría no sé quién, para mí, el sexo es una actividad menor y en mi escala está justo detrás de respirar..
Gracias por sus elogios, doña.
Un saludo.

ana maria parente dijo...

Como prueba de lo que Ud escribe vive de alguna forma.
Unos minutos antes de leerlo estuve comentando sobre los perjuicios de la globalizaciòn y nuestra dolorosa crisis en Safe Democracy.
Cuando escribìa eso me acordaba de los CASIMIRES TEUBAL que eran propiedad de una familia judia.Eran tan buenos estos casimires que mi marido decìa eran enviados a Inglaterra y venìan con el sello Burberry ingles.
Justo luego leo este episodio referente a un industrial textil judeo argentino ;no sería Teubal por un por si acaso dado que fuè una industria perjudicada por la ignominiosa crisis que sufrimos?
También me acordè de un primo hermano polìtico(casado con una prima)y un señor que me cuidaba la casa de mi mamà .
Ambos me fueron a visitar antes de morir,sin tener otro pretexto ,especialmente a mì.
Eran dos capricornianos a quienes admiraba por su honradez,los buenos consejos que me dieron y su sentido de la amistad.
Fíjese que ambos ,cuando por detràs se hablaba de una persona SE PONIAN FURIOSOS.

Carlos Paredes Leví dijo...

Ana María Parente:
La globalización ya comenzó y no por lo económico, sino por la pérdida acelerada de moral y el incremento impúdico de la estupidez.
Teubal ? En alguna parte escuché ese apellido pero, no sabría a qué asociarlo. Ahora, el textil viene casi todo de China y son pocos los que aprecian la calidad de las prendas de antaño. A fin de cuentas, en estos tiempos, nadie recuerda nada, como si su memoria hubiera sufrido la devastadora acción de algún purgante.
Pasan cosas extrañas cuando la muerte anda suelta. Quizás sea ésta, la muerte, quien nos haga sentir la vida, que vibra con nerviosismo ante la proximidad de aquella.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Carlos,

Creo que esta fue una de las primeras historias suyas que lei hace tiempo y asi me "enganche" as su blog.

En cierta forma, este relato muestra como si los echos se dan concatenados unos a otros, en un destino ya trazado y delineado, el cual no tenemos poder de cambiar o modificar. Es un poco la filosofia judia orotdoxa de ver la vida.

Por cierto, me parece ver entre sus lineas, que Israel Fuks ya estaba 1/2 muerto, desde el accidente de su mujer. No es facil subreponerse a semejantes golpes.

Saludos

Haim

Carlos Paredes Leví dijo...

Haim:
Le echaba en falta por aquí....
A mí siempre me influyeron mucho los libros de Isaac Bashevis Singer, en los que el destino y el azar son variables que determinan todas las ecuaciones de la vida. Siempre que acabo de leerlos me quedo contagiado de cierto ánimo filosófico que me empuja a salir a la calle a pasear y entregarme a extrañas elucubraciones...
Sí, Israel Fuks estaba muerto pero no lo sabía....
Un saludo.

olhodopombo dijo...

Levi, gosto muito do nome deste seu personagem, Israel Fuks, me soa bonito aos ouvidos e aos olhos...
meu amor pelo Isaac B. Singer foi ao prmeiro livro,,,ele foi o tipo do homem/escritor que eu reviraria o mundo para chegar perto, mas quando eu o conheci ele ja tinha partido....

TortugaBoba dijo...

Al terminar de leer el relato, bien escrito y que hace que pensar -todo sea dicho-, queda un gusto agridulce. Yo nunca he querido creer en el destino, es algo que me he autoimpuesto, las cosas suceden segundo a segundo, no hay nada escrito.
Y estoy con Haim en que Israel estaba medio muerto ya, y luego de escuchar a su interlocutor, remuerto del todo. ¿Qué más daba ya que un camión viniese a dar el toque de gracia?
Salir a esas horas era una provocación a que algo le hiciera mal aquel día.
Beso.

Carlos Paredes Leví dijo...

Olhodopombo:
Me gustan mucho los personajes de Isaac B. Singer, porque poseen mucha historia y siempre se encuentran a merced del destino, en encrucijadas de la vida donde todo cambia de modo significativo ante cualquier moviemiento.
Un saludo.

Tortugaboba:
En la vida hay muchas situaciones que nos dejan con un gusto agridulce y no coincido con su percepción acerca de la fuerza del destino.
En cuantoa Haim, me viene a la mente una anécdota sobre Stalin. El día que éste falleció, uno de sus subordinados le dijo a otro:
- camarada, Stalin ha muerto
y éste contestó:
- sí, pero a ver quién se lo dice...

Un saludo.

TortugaBoba dijo...

Jjajaj, me gustó la anécdota ;)

Carlos Paredes Leví dijo...

TortugaBoba:
Me alegro. De todos modos, de no haberte gustado ésta anécdota, te habría regalado alguna otra.
Un saludo.

TortugaBoba dijo...

Me gusta que seas dadivoso en cuanto a anécdotas se refiere ;)
Beso.

Carlos Paredes Leví dijo...

TortugaBoba:
Sí, a mí también me gusta.

Un saludo.